sábado, 15 de julio de 2017

Cuenta la leyenda que un peregrino realizaba el Camino de Santiago con un saco cargado de reliquias y, al pasar por Castiello de Jaca, decidió quedarse a pasar la noche. A la mañana siguiente, cuando se disponía a emprender de nuevo la ruta, comprobó que el peso de las reliquias era tal que le resultaba imposible continuar el camino. El peregrino comprendió que era una señal y que debía dejar el saco en este lugar. Durante muchos años estas reliquias estuvieron repartidas por algunas casas del pueblo. Hoy día se encuentran guardadas en la iglesia parroquial y son el motivo de la que durante muchos años fue la fiesta principal del pueblo, la fiesta de las Reliquias (primer domingo de julio). Aún hay gente mayor que recuerda cuando se sacaban a venerar para evitar o "espantar" algún pedrisco o alguna tormenta (...y mandarla al pueblo de al lado, jeje...).
El arca donde se encuentran recogidas se cierra con una llave que guarda el alcalde de turno. Y precisamente para guardar esa llave hice una pequeña arqueta en madera de boj hace ya más de 20 años. Hoy vuelve a mis manos para hacerle una merecida restauración.
Estaría bien que la cuidasen un poco más de aquí en adelante.









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